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El papel de la experticia distribuida y dialógica en la solución de controversias científico-tecnológicas públicas: un análisis epistemológico, argumentativo y sociológico

A través de este proyecto, nuestro grupo de investigación pretende proporcionar una teoría de la experticia más completa de las ya existentes, que permita comprender y solventar muchos de los problemas que surgen en los procesos de controversias científico-tecnológicas.

La experticia ha sido objeto de estudio desde la filosofía de la ciencia y los estudios CTS, análisis que tomaremos como punto de partida y sobre los que construiremos nuestra propuesta. Queremos mostrar cómo una caracterización adecuada de la experticia puede tener, al mismo tiempo, implicaciones prácticas. Consideramos que no es suficiente con proporcionar una mera descripción de lo que es “ser experto en algo” sino que, a partir de ahí, es posible elaborar un conjunto de recomendaciones para configurar comités suficientemente amplios y representativos, que permitan una mejor forma de resolver controversias de carácter científico-tecnológico. Para ello es preciso agrupar en estos comités diferentes formas de ser experto.

Nuestra aportación a las nociones clásicas sobre experticia es una concepción de la experticia distribuida y dialógica, según la cual son necesarias diferentes formas de ser experto en los procesos deliberativos. En este tipo de situaciones es preciso impulsar tanto la participación de los expertos científicos que realizan una contribución significativa a un ámbito problemático, como también los expertos que lo son en calidad de estar afectados por el problema en cuestión y que pueden aportar lo que se conoce como conocimiento situado.

También indagaremos en dos déficits que dan lugar a que las controversias científico-tecnológicas se cierran de manera inadecuada:

  • Un déficit comunicativo, para el que nos proponemos analizar cuáles son las prácticas argumentativas que constituyen un componente importante de las controversias.
  • Un déficit democrático, que se origina por la insuficiente participación de diversos tipos de agentes en los procesos deliberativos, así como por la escasa transparencia en los procesos de regulación.

Uno de los aspectos en los que se ha centrado buena parte de la literatura especializada sobre experticia es el que refiere a su dimensión política. El principal problema al que se pretende dar solución es el de la legitimidad frente a la extensión. Bajo el presupuesto de que la información y el conocimiento son elementos clave a la hora de tomar decisiones racionales en la esfera pública, es necesario conciliar que un número reducido de personas posean conocimiento especializado con el derecho básico a la participación ciudadana en la toma pública de decisiones que caracteriza a los modelos democráticos.

Nuestro grupo de investigación parte del análisis de casos de controversias científico-tecnológicas sobre los que estudiamos las debilidades de las estrategias en ellas empleadas.

Todo ello con el objetivo de que, en un contexto histórico como el que nos encontramos, en el que los ciudadanos tienen acceso a un cúmulo de información inabarcable, se ha de insistir en la educación en los modos de indagación adecuados, en el desarrollo de capacidades y actitudes que nos entrenen para la participación en una forma de vida cívica.

Equipo: 

Ana Cuevas Badallo (I.P.)

Obdulia Torres González (I.P.)

Libia Santos Requejo (Investigadora)

María Isabel González Bravo  (Investigadora)

Andrei Moldovan  (Investigador)

Jaime Riviere  (Investigador)

Carmen Fernández Juncal  (Investigadora)

Irene López Navarro (Equipo de trabajo)

Dolores Santos Buelga (Equipo de trabajo)

Daniel Labrador (Equipo de trabajo)

Bralind Kiri (Equipo de trabajo)

 

Entidad Financiadora: 
Ministerio de Innovación, Ciencia y Universidades
Periodo de Vigencia: 
2020-2024